MUJERES EN EMPRESAS FAMILIARES
(Patricia Monteferrante M). Revista Debates IESA, volumen XVI, númer 1, enero-marzo 2011
La incorporación masiva de las mujeres al mercado de trabajo en el mundo occidental es un hecho irrefutable y, quizá uno de los fenómenos más significativos de la década. Las cifras globales revelan una participación laboral de 56 por ciento de las mujeres y 81 por ciento para los hombres. Este fenómeno se ha manifestado también en los negocios de propiedad familiar, hoy se encuentran, con mayor frecuencia mujeres en cargos gerenciales y directivos en esas organizaciones.
Sin embargo, las mujeres en los negocios familiares no reciben, por lo general, los mismos estímulos, oportunidades e incluso formación de su contraparte masculina. Más aún, su éxito es percibido socialmente como algo excepcional; por ello se tejen historias heroicas de cómo la "pequeña niña" logró alcanzar el éxito en los negocios de su padre, la "viuda devastada" se hizo cargo de la empresa de su difunto esposo y la hizo crecer, o la hermana desplazó en el trabajo a un hermano mayor en la firma familiar. Lo paradójico está no sólo en la persistencia de estos estereotipos y prejuicios, sino también en el poco reconocimiento que ha recibido el aporte de las mujeres al negocio familiar, aun cuando no desempeñen funciones gerenciales y directivas.
Jefes Invisibles
Los aportes no visibles de las mujeres en las empresas familiares están relacionados con actividades laborales que no son reconocidas ni remuneradas formalmente, así como todas las funciones de liderazgo emocional que ejerce la mujer en la familia. Las contribuciones laborales se refieren a un sinnúmero de funciones que llevan a cabo las mujeres en los negocios familiares, especialmente en sus primeras etapas, tales como asistente formal o informal del fundador, manejo de la contabilidad, y manejo de los recursos humanos, entre otras. Esta forma peculiar de articular las tareas hace que el trabajo sea poco reconocido, tanto por los clientes, proveedores o gerentes de otras empresas.
El liderazgo emocional de las mujeres tiene también una influencia importante en la construcción de espacios de dialogo entre diferentes generaciones, y por consiguiente en los procesos de transición. Específicamente, como esposas y madres, las mujeres suelen tener una visión completa de las relaciones entre padres e hijos, además de conocer las capacidades y aptitudes de cada miembro de la familia.
La invisibilidad de la mujer desaparece a medida que aumenta las dimensiones de la empresa, las actividades se formalizan y profesionalizan incluyendo las que desempeñan las mujeres de la familia y, entonces se hacen visibles sus contribuciones.
Vientos de cambio: cargos gerenciales y directivos
La visibilidad de las mujeres en las firmas familiares se ha visto influida favorablemente, en las últimas décadas por su mayor participación en el mundo laboral. Muchas herederas de negocios familiares han demostrado que no sólo están interesadas en recibir sus cheques de dividendos, sino que pueden también tomar las riendas de sus negocios como lo han hecho históricamente sus homólogos masculinos.
Trabajar para los negocios familiares implica también ventajas para las mujeres y sus padres. Específicamente la empresa familiar es uno de los escenarios en los cuales las mujeres pueden compaginar con mayor facilidad su faceta de madre-esposa con la de directora-gerente, en la medida que las funciones se profesionalicen y se hagan explícitas.
Adriana Cisneros Phelps es hija de Gustavo Cisneros, propietario de uno de los mayores conglomerados de multimedia, entretenimiento y productos de consumo masivo del mundo. Se graduó en la Universidad de Columbia en 2002, y obtuvo una Maestría en Oeriodismo en la Universidad de New york en 2005. Es la única de los hijos de Gustavo Cisneros que participa directamente en la empresa familiar.
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